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Mario Vargas Llosa. Cartas a un Joven Novelista

¿Qué origen tiene esta disposición precoz a inventar seres e historias que es el punto de partida de la vocación de escritor? Creo que la respuesta es

La Rebeldía

Estoy convencido de que quien se abandona a la elucubración de vidas distintas a aquella que vive, en la realidad manifiesta de esta indirecta manera su rechazo  y crítica de la vida tal como es, del mundo real, y su deseo de sustituirlos por aquellos que fabrica con su imaginación y sus deseos. ¿Por qué dedicaría su tiempo a algo tan evanescente y quimérico – la creación de realidades ficticias – quien está íntimamente satisfecho con la realidad real, con la vida tal y como la vive?

Ahora bien: quien se rebela contra esta última valiéndose del artilugio de crear otra vida y otras gentes puede hacerlo impulsado por un sinnúmero de razones. Altruistas o innobles, generosas o mezquinas, complejas o banales. La índole de este cuestionamiento esencial de la realidad real que, a mi juicio, late en el fondo de toda vocación de escribidor de historias no importa nada. Lo que importa es que ese rechazo sea tan radical como para alimentar el entusiasmo por esa operación – tan quijotesca como cargar lanza en ristre contra molinos de viento – que consiste en remplazar ilusoriamente el mundo concreto y objetivo de la vida vivida por el sutil y efímero de la ficción.

(…)

Esta rebeldía es muy relativa, desde luego. Muchos escribidores de historias ni siquiera son conscientes de ella y, acaso si tomaran conciencia de la entraña sediciosa de su vocación fantaseadora, se sentirían sorprendidos y asustados, pues en  sus vidas públicas no se consideran en absoluto unos dinamiteros secretos del mundo que habitan.

De otro lado, es una rebeldía bastante pacífica a fin de cuentas, porque ¿qué daño puede hacer a la vida real oponerle las vidas impalpables de las ficciones?¿Qué peligro puede representar para ella, semejante competencia? A simple vista, ninguno. Se trata de un juego, ¿verdad? Y los juegos no suelen ser peligrosos siempre y cuando no pretendan desbordar su espacio propio y enredarse con la vida real.

Ahora bien, cuando alguien – por ejemplo, Don Quijote o Madame Bovary – se empeña en confundir la ficción con la vida, y trata de que la vida sea como ella aparece en las ficciones, el resultado suele ser dramático. Quien actúa así suele pagarlo en decepciones terribles.

Biografía de Vargas Llosa: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/v/vargas_llosa.htm

 

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