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La casa de muñecas

En la familia de su padre todos la llaman Nora, su segundo nombre. A muy corta edad supo por qué su madre lo había elegido.

Le explicó que era icónico y que tenía una alta carga de responsabilidad y peso, con connotaciones emblemáticas y simbólicas.

Siente su poder y su fuerza, y va por la vida como la Nora de Ibsen, mujer rebelde, contestataria, independiente, justiciera, rebelándose ante lo establecido, afianzando su género.

Cursa y termina una carrera que nunca ejerce. Pasa del esperanto al italiano, de Psicología a Periodismo, es administrativa, técnica radióloga, secretaria de un colegio… hasta que encuentra su lugar.

Cada vez que eleva sus brazos y su rostro Saludando al sol, con sus pies firmes sobre la mat,  libres adheridos a la tierra, cada vez que arquea su espalda flexible como un bambú y asiste a los practicantes en el armado de las asanas siente que eso es lo que inconscientemente busco siempre.

Se convirtió en Profesora de Yoga, a eso se dedica.

Su pequeño y armonioso espacio está lleno de luz.

Sentados en loto con los ojos cerrados los alumnos que asisten a sus prácticas meditan, mientras la energía fluye y se distribuye por cada uno de sus chakras, aceptan su guía, les brinda herramientas que le devuelven la confianza, la autoestima, el equilibrio, la calma, la salud.

Imposible sentirse en una caja. Es lo que quiere ser y va adonde quiere ir.

Silvia DeVito

Imagen de Mercado Libre.Mx

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