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Enemigos del escritor de los que nadie habla

Hoy quiero hablaros de esos silentes y despiadados adversarios que han frustrado, con total seguridad, más de una vocación literaria. Yo me he enfrentado ya a muchos de ellos y al final os dejaré mis impresiones sobre el que me ha supuesto un problema mayor. Eso no significa que vaya a ser el peor para vosotros, ni mucho menos, porque ya sabéis lo que opino de este oficio… que es tan solitario y tan particular para cada uno de nosotros, que no es extrapolable la experiencia de un único individuo  a todos los demás de la población. Aquí las matemáticas y la inferencia estadística no se dan. Tan solo podemos escuchar con cara concentrada y gesto adusto lo que otros han pasado y tratar de aprender algo de todo ello.

Sin más dilación, vayamos a lo importante. Enumeremos la lista de enemigos malditos del que escribe:

LA FALTA DE VIVENCIAS

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Suele ser la peor de las pesadillas de los más jóvenes. Llegan a los talleres llenos de fuerza, de emociones y de un torrente de sentimientos que es un caudal tremendo del que hay mucho por extraer. Pero, en esa mina por explotar, el obstáculo se materializa pronto, especialmente a la hora de abordar historias largas o complejas. Porque al no haber vivido, no hay experiencias y las experiencias son el pozo en el que uno bebe para poder construir escenas. Es como buscar en unos apuntes que no se tomaron. Es una especie de carencia que se cura con el tiempo.

Antídoto: lectura y más lectura.

La lectura tiene la ventaja de que nos permite hacer nuestros los recuerdos de otros. Así que hay que empaparse de las vivencias envasadas en ejemplares de bellos lomos. Es una enorme satisfacción irse construyendo una biblioteca personal pero si no puedes costear esa inversión, las bibliotecas municipales son un buen lugar al que acudir…

LA FALTA DE DISTANCIA

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Este es un tremendo escollo en nuestro camino. Como decía en el punto anterior, necesitamos haber vivido para poder tener un bagaje sobre el que escribir… pero también necesitamos darle distancia para poder tener la perspectiva adecuada para seleccionar el punto de vista, escoger los aspectos clave y en definitiva, trabajar de forma adecuada el texto. Cuando no hemos tomado la distancia apropiada, se producirá un desenfoque en la foto, un ruido molesto, una cacofonía que no nos dejará disfrutar la belleza. Es algo que se observa mucho cuando se empieza a escribir. El yo del autor lo contamina todo porque no sabe distanciarse de la obra

Antídoto: cambia la historia para hacerla ajena

Intenta no pensar en ti o en tus vivencias para relatar lo que acontece. Después de el proceso creativo, mételo en un cajón un tiempo. Luego cuando lo retomes descubrirás como si fueran migas de pan, todo un sendero de intrusismo que tu yo ha metido para sabotearte. Elimínelo de cuajo. Si no puedes, pide ayuda.

LA FALTA DE AGALLAS

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Es la lacra que echa por tierra la ambición  literaria de tímidos e introvertidos. Nos da miedo que nos lean, nos da miedo que nos critiquen y nos da más miedo aún que no nos lean y no nos critiquen. La exposición da terror. Ser observado y juzgado, ser rechazado, ser el paria. Terrible pesadilla de la que nos levantamos empapados en sudor y con el corazón latiendo a mil.

Antídoto: dosifica tu exposición

Empieza a escribir y publicar en Redes Sociales, poco a poco. Usa seudónimos. Controla y dosifica lo que quieres que sepan sobre ti. La marca personal se construye y puede ser útil construirte una como escritor que separes de tu yo real. Mira SIA que usa máscara para intentar preservar a la persona del personaje. Si quieres, puedes.

EL MARTIRIO DEL EXCESO

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Cuando uno lleva una historia dentro, quiere vomitarla. Quiere que todos sepan lo que siente y cómo lo siente. La intensidad, la emoción, la pena, el terror. Tendemos a intentar volcarlo todo en el lienzo de la palabra. Y sale una obra rococó, en la que sobran adjetivos y habría que podar el bosque para poder ver algo de luz en todo el proyecto literario. Es muy difícil para muchos escritores ser capaces de dosificar la información y de entender que es más importante lo que no se dice que lo que se expone. Ese es uno de los grandes secretos. Hacerlo sin que queden agujeros.

Antídoto: Ejercicios de estilo

Selecciona una foto y cuenta algo sin usar algunas palabras, Habla sobre un objeto cotidiano sin decir lo que es hasta el final, juegos que inducen a la ambigüedad pero sin engaños torpes… La práctica te dará la fórmula del dato escondido.

Y sobre todo… poda y pule tus textos. 

EL RUIDO

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Siempre me jacto de que Unahabitacionpropia nace porque no tenía un espacio tranquilo en el que escribir. Con el caos del día a día, el trabajo, la casa, los niños, el blog, la rutina, el despertador, el noticiario, el deporte, blablabla. Todo es ruido e inmediatez y cuesta mucho encontrar un estado interno e incluso externo para poder escribir bien, sin prisas. Este enemigo es malvado porque se ha enquistado en el ritmo de vida actual y ha diseminado sus efectos en todo lo que somos actualmente. Con prisas no se puede crear. Y el ruido lo sabe y se jacta en destrozar nuestras creaciones.

Antídoto. Busca veinte minutos. Enciérrate en el baño o en el armario. 

Pues no hay otra. Tienes dispositivos. El movil te permite grabar audios o escribir notas. Te encierras y te dedicas veinte minutos a pensar y a darle vueltas a un proyecto literario. No te fuerces. Un microrrelato. Un haiku, una frase, una greguería. Da igual, porque hablamos de crear un hábito. A mí me sirve para ser capaz de cambiar chip a modo escritor con mayor rapidez cuando tengo un pequeño rato libre. Por eso puedo afirmar que por tonto que parezca tiene todo el sentido.

LAS COMPARACIONES

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Dios los cría y ellos se juntan. No podemos evitar mirarnos. Ella tiene unos ojos más bonitos, decimos. Y un pecho más generoso. O tal vez, unas manos de dedos largos y una piel de terciopelo. La envidia o la superioridad, la condescendencia o la falta de autoestima, son caras de la misma moneda. Miramos hacia fuera no hacia nosotros mismos. El secreto es descubrir en qué somos buenos y convertirlo en el cimiento de nuestra creatividad.

Hay mucha gente que escribe mejor. Hay gente llena de talento. Los hay con un don. Hay genios por todos lados. Pero eso no importa. Tú eres dueño de tu esfuerzo y de tus acciones. Solo puedes generar un movimiento y saber adonde vas.

Si a Einstein le dijeron que era un poco lerdo, ¿Tú vas a rendirte a la primera crítica? Por otro lado, no conozco a nadie que se perfeccione sobre halagos. Uno se crece sobre los tropiezos y las adversidades.

Antídoto: Sé crítico contigo pero aprende a identificar fortalezas y debilidades para ponerlas de tu parte

No dejes que la vanidad te ciegue. Sé tu mejor amigo y mecenas en el proceso de hacerte escritor.

LA NECESIDAD DE REAFIRMACIÓN

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Está relacionado con el miedo a la crítica y las comparaciones. Es habitual que el que empieza con sus inquietudes literarias tenga un padre y una madre que les dice que sus cuentos y poemas son maravillosos, que el talento es consustancial a su hijito del alma y que no hay nada como leer cada palabra que sale de su pluma. No tan deprisa, amigos.

Ahora que sabemos que queremos escribir, nos vemos las caras con el mundo real, fuera del útero materno y la leche que nos pegamos es de aúpa. Porque somos unos mindundis tratando de que alguien nos confirme que en realidad estamos haciendo aquéllo para lo que estamos destinados desde el mismo momento de nuestra concepción. ¿Y no os pasa que eso no llega?

Antídoto: grupos de escritura y talleres. Cursos de formación

Muchos hablan de que no se aprende a escribir. Pero los talleres y ese tipo de formaciones literarias para perfeccionar la escritura sirven para medirse y evaluarse y para tener la vara de medir de otros que no nos conocen de nada y no tienen ninguna motivación para dorarnos la píldora. Por eso, yo sí creo que ayudan y mucho. La mayoría de los que vamos a esos grupos trabajamos un texto en casa y nos creemos que es la leche. Unas veces resulta ser cierto y vuelves por la noche como un pavo real con el ego hinchado. Pero otras el descenso a los infiernos es monumental. Y esos días son los que hay que agradecer. Porque cuando se cura el moratón que se lleva el moflete de nuestra vanidad, surge el yo que se perfecciona y no se amedrenta por un poco de crítica despiadada. Solo después de esos momentos, construimos algo que lleva crecimiento personal. Que nos hace mejores. Que se ha elevado por encima de nuestras propias mediocridades.

EL PANORAMA EDITORIAL ACTUAL

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Lo reseño porque es necesario. Qué desastre. Los consagrados demonizan a los que se autoeditan y los pobres que llegamos a esto nos dan con la puerta en las narices en no sé cuántas ocasiones. Es un punto tan evidente como doloroso.

Antidoto: La información es poder

Entérate bien de tus opciones y una vez decidas, sé fiel a ti mismo. ¿Quieres autoeditarte? Adelante. Lo más difícil no es ver tu nombre impreso en las portadas de un libro, lo difícil es una buena distribución y el proceso de venta. Eso no lo tienen bien resuelto muchas editoriales que usan la publicacion tradicional, pero por contra las editoriales que te ayudan a autopublicar te cobran y luego te comes los ejemplares. No te lances por verte impreso. Espera y aprende. Todo llegará.

 

Para mí, son difíciles todos y cada uno de estos obstáculos, pero si tengo que decir el que más me pesa, elijo el del ruido. La cantidad de tareas y de cosas me aleja de la escritura porque me imprime de una prisa que convierte mis ganas de escribir en un to do. Y así no se construyen las cosas buenas. Es como un cocido. Necesita fuego lento y mucho amor. 

¿Cuál es tu mayor enemigo como escritor? Déjanos conocerlo.

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