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El estilo literario o la voz del escritor

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En palabras de Flaubert

Flaubert le dijo a Louise Colet, en una de las muchas cartas que intercambiaron a lo largo de su relación amorosa, que el estilo se alcanzaba después de un sufrimiento atroz, de una obstinación fanática…

Cabe preguntarse por tanto si los escritores no solo nacen sino que se hacen a base de sudar tinta, a base de pico y pala.

Pero, queridos amigos, ¿que demonios es el estilo? El estilo es ese “je nais se quoi” que hace que tu texto respire, que le da personalidad y carisma, que hipnotiza a los lectores y les atrapa frente a tu narración. Es la suma de muchos factores, es un engranaje en donde todas las piezas deben funcionar para que la maquinaria completa alcance su misión.

El estilo es similar a la voz del escritor, porque cada escritor suena de un modo muy particular y eso conforma su estilo.

Del estilo literario trata uno de los artículos de Günter Grass, el escritor alemán premio Nobel de Literatura fallecido el pasado mes de abril, en su libro Ensayos sobre literatura, titulado “El contenido rebelde”. En él nos habla del fondo como la historia, el hilo rojo o la trama, frente a la forma, que es la sensibilidad del autor para captarla.

Así, nada tiene que ver el estilo cervantino con el estilo de Handke, sobrio, directo, austero, desnudo.

¿Qué cosas determinan el estilo?

  • El vocabulario: hay escritores que son maestros con el uso de nuestro idioma y tienen una enorme variedad de registros que usan sin problema en la elaboración de sus historias. Por ejemplo, me viene a la cabeza Javier Marías. No confundamos esta destreza con el idioma, con el abuso de florituras innecesarias en los textos que son como piedrecitas en los zapatos para el lector, si no se utilizan con habilidad y gracia. Chejov habla de decir más con menos. La simplicidad es bella.
  • El punto de vista: desde donde contamos la historia. Es un elemento clave para el éxito de la misma y tiene mucho que ver con la sensibilidad del autor en la elección de sus narraciones.
  • El narrador: más cercano o más lejano al texto, su elección está muy ligada a la textura que tendrá nuestra historia cuando esté ya lista para ser leída. La primera persona acerca y logra que el lector empatice con los personajes mientras que el omnisciente nos sitúa al autor en un plano superior, más alejado y con un aurea cuasi reverencial.
  • Lenguaje formal o coloquial: para muestra un botón. Nada que ver el lenguaje de Salinger en “El guardian entre el centeno”, plagado de coloquialismos, con el lenguaje de Borges, por ejemplo.
  • Longitud de las frases: las frases cortas imprimen un ritmo más rápido, mientras que las frases largas y con subordinadas, ralentizan. Lo mismo ocurre con los párrafos
  • Uso de diálogos, de estilo directo frente al indirecto o indirecto libre. En el primero uno deja al personaje libertad de movimientos, mientras que el segundo es más propio cuando lo que desea el escritor es meterse dentro del pensamiento o de la psique del personaje retratado.

El estilo se adquiere a medida que se trabaja

No hace falta que Flaubert nos lo diga, aunque es bastante motivador escucharlo. El estilo se adquiere a medida que uno va llenando páginas y cuartillas. En los talleres literarios nos suelen decir que un escritor novel pasa por distintas fases:

  • ausencia de estilo (se mezclan varios, uno llega en estado asilvestrado),
  • el estilo plagiado, sobreviene cuando empiezas a leer y a copiar a los autores consagrados que admiras
  • el emerger de la voz del escritor, cuando adoptas tu propio estilo y todos lo reconocen cuando te leen.

Por eso, si estás escribiendo y tienes momentos de oscuridad en donde crees que no llegas a ningún puerto, recuerda que las Musas siempre premian al que trabaja más duro. O como decía Picasso, que la inspiración me pille trabajando.

Consejos de maestros

Recuerda que en nuestra sección de consejos de maestros podrás encontrar más pautas, tips o consejos de aquellos que como tú, un día zozobraron y tuvieron sus quebraderos de cabeza al intentar abrirse paso en el oficio de escritor.

 

 

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